Ford Kuga
May 19th, 2009 by admin | Comments Off | Filed in Ford, autosEl año pasado Ford ponía a la venta su primer todocamino tras una larga etapa de resaca tras desaparecer el Maverick. El coche parte de cero, si bien su base deriva de la empleada por el monovolumen compacto C-Max. Frente a sí, un torrente de competidores: desde los clónicos coreanos Hyundai Tucson y Kia Sportage, hasta el demandado Honda CR-V, pasando por los Jeep Patriot y Compass, Opel Antara, Toyota Rav4, Subaru Forester, Volkswagen Tiguan… Incluso los Audi Q5, BMW X3, Mercedes-Benz GLK y Volvo XC60, en sus escalones de acceso, se dirigen a un mismo tipo de público.
Más enfocado a la carretera -uno de los mejores en este ámbito- que al campo, el Kuga amplía ahora la gama con la llegada de una opción de gasolina pensada para amantes de las prestaciones que no fijen el consumo como prioridad.
Interior
El Kuga tiene una planta atlética, fruto de la estética Kinetic Design de los modelos más recientes del óvalo. Musculoso, sobre todo con las llantas de 19 pulgadas que asociaba nuestra unidad de pruebas, y afilado, mide 4,44 metros de largo por 1,58 de ancho y 1,68 de alto. Y luce 2,70 metros entre ejes, que no son pocos. Pero lo abultado de sus ruedas -hasta 235/55 R19-, y la propia arquitectura técnica del vehículo comen mucho espacio.
El resultado interior son unas plazas delanteras holgadas y unas traseras justas en anchura y hueco para las piernas. Según la posición de los asientos anteriores, dos adultos se acomoda detrás más o menos bien… o más o menos apretados. Tampoco el maletero tira la casa por la ventana: parte de 360 litros, más o menos como un Seat León, y llega a 1.355 abatiendo los asientos -partidos en secciones asimétricas, pero no ajustables en extensión-.
A cambio, es vistoso de puertas hacia dentro. Sin ser referente, transmite una sensación de calidad notable. Puede que las puertas no emitan ese “paf” de los SUV mejor hechos, que los asientos no sean tan envolventes como sería deseable, que falten huecos para dejar objetos o que los plásticos de la parte baja del salpicadero sean algo endebles, pero a cambio se aprecia sólido y bien ajustado.
Y va bien equipado, sobre todo en la variante analizada tope de gama Titanium, única posible con el motor probado -32.665 euros-: 6 airbag, anclajes Isofix, ESP y dispositivo atenuador del riesgo de vuelco ARM, ABS con servo de emergencia EBA, volante regulable en altura y profundidad -la posición de conducción es casi la de un Focus-, climatizador doble, audio con mando satélite, sensores de lluvia y luces y hasta tapizado de cuero son parte de la dotación estándar. Otros, como el navegador o la cámara de retrovisión, se agrupan en un interesante pack que supone 2.750 euros más.
Comportamiento y Prestaciones
El Kuga de gasolina va equipado con un propulsor que, en esencia, es el mismo que impulsa a los Focus ST y RS, aunque en este casolimitado a 200 CV.
De origen Volvo y con 2,5 litros, va situado en posición transversal, monta 5 cilindros y turbo. De ahí que el par máximo, de 320 Nm, sea constante entre 1.600 y 4.000 rpm, lo que permite un empuje permanente. Por cierto, se conecta a un cambio automático de 5 marchas como única opción. Dotado de convertidor de par, cuenta con modo secuencial aunque no con levas en el volante. Sus desarrollos son ajustados, lo que permite sacar todavía más jugo a la mecánica, aunque no es una transmisión particularmente rápida, y sí algo brusca en conducción dinámica y al reducir, sobre todo de tercera a segunda.
El conjunto permite un funcionamiento de aire deportivo, pero sin cargar las tintas. Es más, 202 km/h de velocidad máxima y 8,8 segundos en el 0 a 100 km/h no son deslumbrantes, y eso que el peso -1.653 kg- no es desmedido, como sí pasa con el consumo. Y es que de los 10,3 litros a los 100 km que anuncia Ford es habitual irse a 14 o 15 de promedio real sin ir a fondo. Esa cifra, y un depósito de sólo 58 litros obligan a visitar la gasolinera cada dos por tres. Y llenar el tanque ronda 48 euros…
Eso sí, su chasis con suspensiones independientes permite un comportamiento envidiable. A nuestro juicio, es el SUV más aplomado de la categoría. Se guía de cine -la dirección, servoeléctrica, es precisa-, frena bastante bien, no “flanea” en curvas y se muestra sólido ante reiterados cambios de apoyo. Acierto total, porque además absorbe bien baches y rotos del suelo.
En cuanto a la capacidad offroad, mejor con calma. Sus ángulos son discretos -ataque de 21º y salida de 25, con 18,8 cm libres al suelo-, aunque el cambio automático ayuda a salir de entuertos. Lo suyo son las pistas rápidas y duras. Ojo, porque al no haber reductora, bloqueos de diferencial -la tracción 4×4 es de tipo inteligente mediante embrague Haldex, similar a la del Land Rover Freelander2- o control de descensos es fácil meterse en apuros.
Destacable
- Dinámica sobre asfalto.
- Motor suave y enérgico.
- Relación entre precio y equipación.
Mejorable
- Consumo elevado y sensible.
- Espacio en las plazas traseras.
- Luneta trasera no practicable.
Fuente: hoymotor.com
Tags: autos, en el volante
Ambos se conectan de serie a una cambio manual de 6 relaciones, pero pueden hacerlo a una transmisión automático secuencial opcional con las mismas marchas -205 km/h, 11,6 segundos y 8,1 litros a los 100 el de gasolina y 202 km/h, 11,8 segundos y 7 litros a los 100 el turbodiésel equivalente-.